Domingos Alegres presenta "La peligrosa infamia del bosque"!
Con guión de Ernesto Parrilla y dibujos de Felipe Ricardo Avila!
No te lo pierdas, todos los domingos en Olvidados en el Espacio!
domingo, 7 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
jueves, 4 de noviembre de 2010
Crecimiento exponencial
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Las lecturas de Borges: Hoy te preguntamos a vos...
Mientras aguardamos la tercera parte de "Las lecturas de Borges", proponemos que ustedes, nuestros queridos lectores, sean parte de esta reescritura de la literatura. ¡Gran encuesta gran, para que participen, nos digan sus elección y también, comenten al respecto!
martes, 2 de noviembre de 2010
Detras de Escena (8)
Olvidados en el Espacio
Les ofrecemos ahora fragmentos del trabajo inicial de "Olvidados en el espacio"
a pedido de algunos cientos de miles de lectores (!).
Con ustedes, el Texto-guión original de Neto cotejado con las páginas dibujadas
(el conocido resultado final).
Imagen: Uno de los astronautas se acerca a la puerta de ingreso/salida de la sala de mandos. El otro lo mira y le habla.
Texto: (Georg) ¿No estás cansado de intentarlo Prudencio? ¿Acaso no hemos probado abrir la maldita puerta durante todo este tiempo?
Imagen: El rostro de Prudencio es de desazón. Apoya su mano en el panel que está en pared. Un reconocedor de palmas de mano.
Texto: (Prudencio) Aunque no lo creas, aún me queda algo de esperanza Georg.
Imagen: Rostro de Georg, con el ventanal frontal a su espalda, mostrando el espacio infinito.
Texto: (Georg) Estamos olvidados. ¡Olvidados!. No podemos controlar la nave, cambiar el rumbo... ¡ni siquiera salir de esta sala de mandos!
Imagen: Prudencio avanza hasta los controles de la sala de mando. Se nota algo de furia en su rostro, enojo contra su compañero.
Texto:(Prudencio) ¿Qué hago Georg, me uno a tu histeria? ¿Dejo que me carcoma el tiempo? ¿Eh?
Página 2

Imagen: Primer plano de la mano de Prudencio intentando mover una palanca ¿¡¡jaja palanca es medio antiguo, fijate si da, si no de mover alguna perilla o algo?!! Pero la palanca o perilla se resiste, es decir, la fuerza de la mano no logra moverla ni un milímetro.
Texto: (Prudencio gritando) ¡Qué Georg, qué hago!
Imagen: Ambos se miran, los dos arrepentidos por las palabras vertidas. Las cabezas gachas.
Texto: (Georg) Lo lamento "tanguero". Por favor, perdoname.
Imagen: Mientras mira hacia el espacio exterior por la ventana frontal, Prudencio se ríe.
Texto: (Prudencio) Hace mucho que no me llamabas así. Es bueno escucharlo. Extraño mi gente.
Imagen: Los ojos de Georg en primer plano, una lágrima asoma.
Texto: (Georg) También yo. Es que... esta nave te saca de quicio, esta situación de...
Imagen: Una mano en el hombro de Georg.
Texto: (Prudencio) Shhh... ya se. No te preocupes. Estamos juntos en esta.
Imagen: En un panel LCD ubicado a un costado los astronautas observan las cámaras de seguridad, muchas, que cubren los distintos sectores de la nave. Algunas poseen imagen (lluviosa) y otras directamente tienen solo estática (lluvia).
Texto: (Prudencio) De a poco también ellas nos abandonan.
Texto: (Georg) ¿No estás cansado de intentarlo Prudencio? ¿Acaso no hemos probado abrir la maldita puerta durante todo este tiempo?
Imagen: El rostro de Prudencio es de desazón. Apoya su mano en el panel que está en pared. Un reconocedor de palmas de mano.
Texto: (Prudencio) Aunque no lo creas, aún me queda algo de esperanza Georg.
Imagen: Rostro de Georg, con el ventanal frontal a su espalda, mostrando el espacio infinito.
Texto: (Georg) Estamos olvidados. ¡Olvidados!. No podemos controlar la nave, cambiar el rumbo... ¡ni siquiera salir de esta sala de mandos!
Imagen: Prudencio avanza hasta los controles de la sala de mando. Se nota algo de furia en su rostro, enojo contra su compañero.
Texto:(Prudencio) ¿Qué hago Georg, me uno a tu histeria? ¿Dejo que me carcoma el tiempo? ¿Eh?
Página 2

Imagen: Primer plano de la mano de Prudencio intentando mover una palanca ¿¡¡jaja palanca es medio antiguo, fijate si da, si no de mover alguna perilla o algo?!! Pero la palanca o perilla se resiste, es decir, la fuerza de la mano no logra moverla ni un milímetro.
Texto: (Prudencio gritando) ¡Qué Georg, qué hago!
Imagen: Ambos se miran, los dos arrepentidos por las palabras vertidas. Las cabezas gachas.
Texto: (Georg) Lo lamento "tanguero". Por favor, perdoname.
Imagen: Mientras mira hacia el espacio exterior por la ventana frontal, Prudencio se ríe.
Texto: (Prudencio) Hace mucho que no me llamabas así. Es bueno escucharlo. Extraño mi gente.
Imagen: Los ojos de Georg en primer plano, una lágrima asoma.
Texto: (Georg) También yo. Es que... esta nave te saca de quicio, esta situación de...
Imagen: Una mano en el hombro de Georg.
Texto: (Prudencio) Shhh... ya se. No te preocupes. Estamos juntos en esta.
Imagen: En un panel LCD ubicado a un costado los astronautas observan las cámaras de seguridad, muchas, que cubren los distintos sectores de la nave. Algunas poseen imagen (lluviosa) y otras directamente tienen solo estática (lluvia).
Texto: (Prudencio) De a poco también ellas nos abandonan.
Las indicaciones de Ernesto seguían pero aquí tuve que partir la página para darle mas aire a los personajes,a mi entender.Neto me da libertad de hacer esto cada tanto.Igual el resultado final es consultado entre ambos.Así que en este caso, los dos cuadros finales de la página pasaron a ser los dos primeros de la siguiente.
Imagen: Georg se aproxima, las imágenes de las cámaras quedan casi en un primer plano, junto al rostro de Georg.
Texto: (Georg) No sientes la sensación que esto es sólo un sueño y que en cualquier momento despertaremos?.
Imagen: El rostro de Georg, preocupado, los ojos bien abiertos, presa del miedo o casi la locura. Detrás Prudencio lo observa.
Texto: (Georg) Abriremos los ojos y nos daremos cuenta que ni siquiera somos astronautas, incluso que ni siquiera es posible volar por el espacio... ¿no lo sientes?
Imagen: Georg se aproxima, las imágenes de las cámaras quedan casi en un primer plano, junto al rostro de Georg.
Texto: (Georg) No sientes la sensación que esto es sólo un sueño y que en cualquier momento despertaremos?.
Imagen: El rostro de Georg, preocupado, los ojos bien abiertos, presa del miedo o casi la locura. Detrás Prudencio lo observa.
Texto: (Georg) Abriremos los ojos y nos daremos cuenta que ni siquiera somos astronautas, incluso que ni siquiera es posible volar por el espacio... ¿no lo sientes?
(Fin de página 2)
lunes, 1 de noviembre de 2010
Los Callejones y el Errante: Capítulo #01 - Página #12
Los Callejones y el Errante
Capítulo: #01
Página: #12
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
Capítulo: #01
Página: #12
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
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domingo, 31 de octubre de 2010
La Tormenta: Página #04
La Tormenta
Página #04
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
Página #04
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
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viernes, 29 de octubre de 2010
jueves, 28 de octubre de 2010
Borges boca arriba
miércoles, 27 de octubre de 2010
Las lecturas de Borges: La Biblioteca
Mientras Felipe ultima los detalles para la presentación de la tercera parte de "Las lecturas de Borges", vamos a revelar un pequeño dato, que no podría llamarse secreto, dado que no es algo que se haya querido ocultar, sino algo que nunca pasó.
¿Cómo es eso? Bien, la historia de nuestro amigo bibliotecario, "Las lecturas de Borges" no siempre se llamó así. El nombre a veces nace en el proceso creativo como puntapié de una idea y otras, se forja en la medida que uno avanza y conoce más a sus personajes, la trama, el argumento.
Algo de eso sucedió en este caso. La idea primaria que aunaba los elementos "biblioteca", "persona solitaria", "lecturas", "libros" y "magia" se consolidó en un argumento de varias páginas, con un protagonista y un escenario definido.
Sin embargo, a la hora de escribir la primera oración de esta historia inicial, el nombre con el que había bautizado a la serie (si bien era un nombre que ya sabía, sería temporal) fue el de "La Biblioteca".
Entonces, no tenía bien desarrollada la historia, si bien la idea ya rondaba la cabeza. Fue tal la importancia del bibliotecario y su don de viajar en sus lecturas, que estos dos elementos brillaron con mayor fuerza que cualquier otro a la hora de darle un título definitivo.
Y debo confesar que "Las lecturas de Borges" me pareció apropiado no solo por el sonido que genera pronunciarlo, ni tampoco únicamente porque resume en si la idea principal de la historieta: sino también por el halo de misterio que le daba a esa primera narración.
Es decir, yo lector, tomo la historia y leo "Las lecturas de Borges" y lejos estoy al menos en primera instancia de adivinar de que va el texto. No es un misterio para una novela, ya lo se, pero invita a averiguar que hay tras ese título ¿o no?
Llamar al protagonista Borges no fue una cuestión de marketing ni tampoco de una forma de mostrar devoción de mi parte por el afamado escritor (nada más lejos de la realidad). Creo que la referencia, sin embargo a Jorge Luis Borges, está dada por su pasado de bibliotecario, su amor por esos espacios y por los libros.
Dijo nuestra amiga Silvina en un comentario anterior, que el corolario para "Las lecturas..." sería un encuentro entre nuestro bibliotecario y el Borges autor. Sería, sin dudas, una buena experiencia desde la escritura y la creación, como también un desafío, ya que el Borges que no se llama Borges, tiene un don y no es el de escribir justamente, sino el de vivir dentro de lo ya escrito.
Sin embargo, esto me lleva a pensar si acaso quienes escribimos en realidad lo que hacemos es navegar por esos mundos ya escritos y tomar de cada párrafo alguna idea, algún indicio que nos lleve hacia otra historia y así continuamente, de modo tal que en un punto determinado, tenemos todo para crear una nueva narración o realidad.
La idea sería la de la retroalimentación, que toda historia nace de algo ya escrito, que todo texto es producto de otro anterior.
Y si bien no estamos aquí para presentar teorías literarias, súmenle ese punto a la existencia de "Las lecturas de Borges", que nace de una lectura, de una invitación a ese otro mundo que nos espera dentro de un libro, que para el común de los mortales no pasa de ser una historia que uno debe recrear palabra a palabra con la imaginación y que para nuestro querido amigo es la experiencia vívida, el viaje que todo desearíamos poder hacer.
Esas lecturas nacen y mueren dentro de la historieta, en una biblioteca, pero a pesar de ello y de ese título preliminar, no es la biblioteca, como podríamos pensar, el escenario de los relatos. Sino que vamos más allá y éste pasa a ser el libro, el argumento ya escrito con anterioridad. Nos apropiamos de esa otra historia, jugamos con ella, nos metemos en ella. Y allí, desarrollamos la nuestra. Y ambas conviven. Los escritos que nacen de otros escritos, las lecturas que se alimentan de otras. La biblioteca que todo lo encierra y que tanto nos fascina.
Las lecturas de Borges, que todo ello homenajea.
¿Cómo es eso? Bien, la historia de nuestro amigo bibliotecario, "Las lecturas de Borges" no siempre se llamó así. El nombre a veces nace en el proceso creativo como puntapié de una idea y otras, se forja en la medida que uno avanza y conoce más a sus personajes, la trama, el argumento.
Algo de eso sucedió en este caso. La idea primaria que aunaba los elementos "biblioteca", "persona solitaria", "lecturas", "libros" y "magia" se consolidó en un argumento de varias páginas, con un protagonista y un escenario definido.
Sin embargo, a la hora de escribir la primera oración de esta historia inicial, el nombre con el que había bautizado a la serie (si bien era un nombre que ya sabía, sería temporal) fue el de "La Biblioteca".
Entonces, no tenía bien desarrollada la historia, si bien la idea ya rondaba la cabeza. Fue tal la importancia del bibliotecario y su don de viajar en sus lecturas, que estos dos elementos brillaron con mayor fuerza que cualquier otro a la hora de darle un título definitivo.
Y debo confesar que "Las lecturas de Borges" me pareció apropiado no solo por el sonido que genera pronunciarlo, ni tampoco únicamente porque resume en si la idea principal de la historieta: sino también por el halo de misterio que le daba a esa primera narración.
Es decir, yo lector, tomo la historia y leo "Las lecturas de Borges" y lejos estoy al menos en primera instancia de adivinar de que va el texto. No es un misterio para una novela, ya lo se, pero invita a averiguar que hay tras ese título ¿o no?
Llamar al protagonista Borges no fue una cuestión de marketing ni tampoco de una forma de mostrar devoción de mi parte por el afamado escritor (nada más lejos de la realidad). Creo que la referencia, sin embargo a Jorge Luis Borges, está dada por su pasado de bibliotecario, su amor por esos espacios y por los libros.
Dijo nuestra amiga Silvina en un comentario anterior, que el corolario para "Las lecturas..." sería un encuentro entre nuestro bibliotecario y el Borges autor. Sería, sin dudas, una buena experiencia desde la escritura y la creación, como también un desafío, ya que el Borges que no se llama Borges, tiene un don y no es el de escribir justamente, sino el de vivir dentro de lo ya escrito.
Sin embargo, esto me lleva a pensar si acaso quienes escribimos en realidad lo que hacemos es navegar por esos mundos ya escritos y tomar de cada párrafo alguna idea, algún indicio que nos lleve hacia otra historia y así continuamente, de modo tal que en un punto determinado, tenemos todo para crear una nueva narración o realidad.
La idea sería la de la retroalimentación, que toda historia nace de algo ya escrito, que todo texto es producto de otro anterior.
Y si bien no estamos aquí para presentar teorías literarias, súmenle ese punto a la existencia de "Las lecturas de Borges", que nace de una lectura, de una invitación a ese otro mundo que nos espera dentro de un libro, que para el común de los mortales no pasa de ser una historia que uno debe recrear palabra a palabra con la imaginación y que para nuestro querido amigo es la experiencia vívida, el viaje que todo desearíamos poder hacer.
Esas lecturas nacen y mueren dentro de la historieta, en una biblioteca, pero a pesar de ello y de ese título preliminar, no es la biblioteca, como podríamos pensar, el escenario de los relatos. Sino que vamos más allá y éste pasa a ser el libro, el argumento ya escrito con anterioridad. Nos apropiamos de esa otra historia, jugamos con ella, nos metemos en ella. Y allí, desarrollamos la nuestra. Y ambas conviven. Los escritos que nacen de otros escritos, las lecturas que se alimentan de otras. La biblioteca que todo lo encierra y que tanto nos fascina.
Las lecturas de Borges, que todo ello homenajea.
martes, 26 de octubre de 2010
premios
Todos los que escriban y dejen su comentario en el blog olvidados en el espacio
tendrán pronto un premio...¡no se lo pierdan!
tendrán pronto un premio...¡no se lo pierdan!
lunes, 25 de octubre de 2010
Los Callejones y el Errante: Capítulo #01 - Página #11
Los Callejones y el Errante
Capítulo: #01
Página: #11
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
Capítulo: #01
Página: #11
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
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domingo, 24 de octubre de 2010
La Tormenta: Página #03
La Tormenta
Página #03
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
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Página #03
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
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viernes, 22 de octubre de 2010
miércoles, 20 de octubre de 2010
Las lecturas de Borges: Homenaje a la literatura
Las lecturas de Borges es básicamente un homenaje a las grandes obras de la literatura y a sus creadores. En si, una forma de valorizar la lectura, los libros, ese espacio tan sagrado que es la biblioteca, al menos para aquellos que amamos el sonido único que hace una hoja al moverse hacia la derecha, para darnos paso a la siguiente.
En una realidad en la que las tecnologías marcan las tendencias y pautas de vida, es bueno (creemos) resaltar la importancia del libro y ese espacio como es la biblioteca que algunos dicen (al igual que el libro) desaparecerán en el futuro. No es esta una nota para discutir sobre ello, y tampoco me interesa. Aquí vamos a hablar sobre este singular personaje que junto a Felipe estamos dando vida desde hace un tiempo, permitiéndonos jugar con el maravilloso formato de la historieta y las posibilidades de la imaginación.
Borges, no el verdadero, ilustre narrador argentino, sino éste, que no se llama Borges sino que así lo apodan sus compañeros de trabajo de una biblioteca de barrio, en alguna ciudad cualquiera del país, nació allá por septiembre de 2009.
Nació con ganas de convertirse en una historieta para un concurso, al que nunca finalmente se presentó. Felipe dijo algo de libros, bibliotecario y se me ocurrió la idea. Sencilla, muy simple quizá, de transformar eso que interiormente uno siente al leer el libro de estar viviendo la aventura que tiene en sus manos, atrapadas en papel y tinta, como un hecho de verdad.
Claro que esto haría que pensáramos que el protagonista en realidad está loco, así que lo ideal fue apelar al realismo mágico, a la imaginación. A ese deseo que quizá todos sentimos alguna vez de hacer realidad algún personaje, ya sea por admiración, por habernos enamorado, por odiarlo, o bien, de vivir alguna de las aventuras de nuestros autores favoritos.
Desde el vamos la idea no era una historieta y a otra cosa. Ya entonces la propuesta de encarar varias "lecturas" en la que nuestro querido protagonista se embarcaba en diversas narraciones conocidas, rondaba mi cabeza. Claro que primero había que ver que resultaba del primer guión.
Originalmente pensado para ocho páginas, Las lecturas de Borges (el primero, sin subtítulo alguno), se extendió finalmente a doce páginas. Esto se debió a la libertad que coincidimos, había que darle al relato visual, a cargo de Felipe Ricardo Avila. Un trazo fluido, sin demasiados detalles (en el trazo, visualmente lo que respecta a detalles es increíble, cada cuadro es sencillamente genial), dinámico y con mucha soltura en la confección de las viñetas, que no sigue el marco tradicional cuadrado o rectangular, sino que juega según las conveniencias del relato y las situaciones que se presentan.
El primer resultado nos encantó. Nos pareció tener frescura, agilidad y el concepto de la historia, ese homenaje a los libros, al recinto de lectura, al tiempo que uno a veces se hace para leer un libro, a los autores mismos, nos pareció, debía extenderse.
La razón del primer libro elegido, el Martín Fierro, es obvio. Es un ícono de la literatura nacional, que rompe barreras ideológicas y temporales. Una lectura que de una u otra forma todos conocen. La obra de José Hernández no solo cuenta una historia, sino que nos empapa de consejos, de frases que aún se utilizan, nos brinda una enseñanza de vida incomparable en ningún otra narración argentina.
Tomar el Martín Fierro, era por lo tanto, un gran desafío. No solo porque abunda en situaciones, sino porque debía escoger un punto específico para la lectura de nuestro protagonista. El encuentro con Cruz me pareció el apropiado. Hay mucho de hidalguía, la semblanza de Fierro y Cruz nunca mejor retratada. Es una escena de fuerza, coraje, de lealtad.
Por suerte a Felipe le gustó el guión y a pesar del tiempo que disponía, la demora inicial en poder comenzar a dibujarlo, se transformó en un proceso veloz, que dio por terminada la obra completa de ese primer capítulo, en pocas semanas.
Me gustó la imagen que le dio a Borges. Este anónimo protagonista (ya que nunca aparece su nombre real, al menos de momento) tiene el rostro justo para la personalidad introvertida, tímida y hasta ajena a los tiempos que corren, que pensé al escribir el primer argumento.
No solo fue acertada la estética del personaje por parte de Felipe, sino también del entorno, ya sea Tía Enriqueta, los detalles que se ven de la casa de Borges (casa antigua, tipo caserón) y la biblioteca misma.
Borges es un tipo solitario, triste, melancólico. Una persona que tiene como único refugio, los libros. Tanto laboralmente, como forma de escapismo mágico. Detalle pintoresco es ese baúl, casi abandonado al fondo de la biblioteca, donde bajo una llave que solo el guarda, esconde todo aquello que la lectura le permite traer al mundo de la realidad como "souvenir".
Quizá alguno se pregunte en algún momento si acaso la realidad es la que vive Borges estando en la biblioteca o bien, las realidades son en verdad las que se desarrollan infinitamente dentro de cada libro, donde desde la primer hasta la última página existe un mundo propio. O si acaso la realidad es esta, delante del monitor, leyendo estas oraciones, leyendo un blog donde cada semana aparece este tal Borges. ¿Cuántas realidades nos rodean? ¿Una o varias? ¿Acaso no es una realidad la existencia de Borges y sus historias? ¿Y a su vez, las que encierran los libros que Borges lee? ¿Y la nuestra, no es una realidad que presta su tiempo para leer esas realidades? ¿Es distinta a los que no entran al blog y ni siquiera saber de la existencia de este Borges, no el otro? La infinita posibilidad de respuestas nos dicen una cosa: podemos jugar con las palabras tanto como queramos.
Aquí nos tomamos varias licencias, las de usar un apellido ilustre para retratar a un bibliotecario desconocido (con las similitudes en la pasión por la lectura y por haber trabajado de lo mismo, tanto ilustre como personaje de la historieta) y la licencia de utilizar historias universalmente conocidas y la de meter nuestro protagonista dentro y brindar otra óptica.
El Martín Fierro fue la primera, por una necesidad casi. La de presentar a Borges en un marco de peso y para eso, nada menos que la obra cumbre de Hernández.
Ahora bien, la segunda historia de Borges tiene como escenario un pequeño fragmento de una de las mejores novelas que he leído de un autor argentino: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares. Esta obra fantástica, repleta de misterio, fue otra necesidad y al mismo tiempo, placer.
Necesidad porque la idea era mostrar el lado tímido de Borges, ese que le impide una relación en la vida "real" (otra vez lo de las realidades!) y lo obliga a enamorarse en la ficción (en la ficción de la ficción) y para eso necesitaba encontrar en la literatura de habla hispana, si era argentina mejor, un personaje femenino que me atrajera (si me atraía a mi, también lo haría con el protagonista nacido en mi imaginación, no? ja). Faustine por una elección por partida doble. Primero, porque el personaje era lo suficiente fascinante y complejo como para ponerlo en el guión del capítulo y segundo, porque eso me obligaría a introducir en el mundo de Borges, el increíble escrito de Bioy Casares, lectura obligada de la literatura nacional.
Si bien no incursiono en el guión demasiado en la temática de "La invención...", me baso en la historia para mostrar esa relación de amor / distanciamiento que ofrece la realidad / irrealidad, tanto de la situación original de la novela, como la que ofrezco en ese segundo capítulo de "Las lecturas...".
Aquí Felipe no solo continuó con su labor excepcional, sino que dibujó una Faustine que está para enamorarse. Hermoso perfil que me dejó asombrado, no solo por lo bello, sino porque de imaginarme a una Faustine ideal, no habría logrado semejante resultado.
La armonía entre Felipe y "Las lecturas..." se alcanza en las páginas finales principalmente, donde los detalles superan unos a otro en calidad e imprimen un resultado que nos deja extasiados.
Dos historias de este Borges que no se llama Borges han pasado hasta aquí. Este bibliotecario de moño, "chapado" a la antigua, que extraña las calles repletas de niños, que reniega de las tecnologías y que sin embargo es dueño de su propia receta para viajar en forma mágica al interior de los libros que cuida en la biblioteca del barrio, fue publicado por primera vez el pasado 17 de mayo. Apenas si tiene cinco meses recién cumplidos, pero la verdad es que me he encariñado con él, no solo porque lo conozco desde unos meses antes, sino porque la magia que le ha dado Felipe en sus trazos lo ha hecho aún más querible.
Se viene una tercera historia, otro capítulo de nuestro amigo. Nueva lectura, nuevo desafío para sus noches rodeado de libros. La única pista que les doy, es que se trata de una narracción de un grandioso escritor argentino cuyo nombre de pila es igual al séptimo mes del año.
Puede que empiece la semana que viene, puede que la otra. Aún estamos estudiando eso, porque de este Borges que no se llama Borges, hay mucho aún por hablar.
Gracias por la lectura constante de estos dos primeros capítulos y la buena recepción que le han dado al bibliotecario de barrio, dueño de una magia que más de uno ha soñado en algún momento de su vida y que en mi caso, aún no pierdo la esperanza de lograr algún día.
En una realidad en la que las tecnologías marcan las tendencias y pautas de vida, es bueno (creemos) resaltar la importancia del libro y ese espacio como es la biblioteca que algunos dicen (al igual que el libro) desaparecerán en el futuro. No es esta una nota para discutir sobre ello, y tampoco me interesa. Aquí vamos a hablar sobre este singular personaje que junto a Felipe estamos dando vida desde hace un tiempo, permitiéndonos jugar con el maravilloso formato de la historieta y las posibilidades de la imaginación.
Borges, no el verdadero, ilustre narrador argentino, sino éste, que no se llama Borges sino que así lo apodan sus compañeros de trabajo de una biblioteca de barrio, en alguna ciudad cualquiera del país, nació allá por septiembre de 2009.
Nació con ganas de convertirse en una historieta para un concurso, al que nunca finalmente se presentó. Felipe dijo algo de libros, bibliotecario y se me ocurrió la idea. Sencilla, muy simple quizá, de transformar eso que interiormente uno siente al leer el libro de estar viviendo la aventura que tiene en sus manos, atrapadas en papel y tinta, como un hecho de verdad.
Claro que esto haría que pensáramos que el protagonista en realidad está loco, así que lo ideal fue apelar al realismo mágico, a la imaginación. A ese deseo que quizá todos sentimos alguna vez de hacer realidad algún personaje, ya sea por admiración, por habernos enamorado, por odiarlo, o bien, de vivir alguna de las aventuras de nuestros autores favoritos.
Desde el vamos la idea no era una historieta y a otra cosa. Ya entonces la propuesta de encarar varias "lecturas" en la que nuestro querido protagonista se embarcaba en diversas narraciones conocidas, rondaba mi cabeza. Claro que primero había que ver que resultaba del primer guión.
Originalmente pensado para ocho páginas, Las lecturas de Borges (el primero, sin subtítulo alguno), se extendió finalmente a doce páginas. Esto se debió a la libertad que coincidimos, había que darle al relato visual, a cargo de Felipe Ricardo Avila. Un trazo fluido, sin demasiados detalles (en el trazo, visualmente lo que respecta a detalles es increíble, cada cuadro es sencillamente genial), dinámico y con mucha soltura en la confección de las viñetas, que no sigue el marco tradicional cuadrado o rectangular, sino que juega según las conveniencias del relato y las situaciones que se presentan.
El primer resultado nos encantó. Nos pareció tener frescura, agilidad y el concepto de la historia, ese homenaje a los libros, al recinto de lectura, al tiempo que uno a veces se hace para leer un libro, a los autores mismos, nos pareció, debía extenderse.
La razón del primer libro elegido, el Martín Fierro, es obvio. Es un ícono de la literatura nacional, que rompe barreras ideológicas y temporales. Una lectura que de una u otra forma todos conocen. La obra de José Hernández no solo cuenta una historia, sino que nos empapa de consejos, de frases que aún se utilizan, nos brinda una enseñanza de vida incomparable en ningún otra narración argentina.
Tomar el Martín Fierro, era por lo tanto, un gran desafío. No solo porque abunda en situaciones, sino porque debía escoger un punto específico para la lectura de nuestro protagonista. El encuentro con Cruz me pareció el apropiado. Hay mucho de hidalguía, la semblanza de Fierro y Cruz nunca mejor retratada. Es una escena de fuerza, coraje, de lealtad.
Por suerte a Felipe le gustó el guión y a pesar del tiempo que disponía, la demora inicial en poder comenzar a dibujarlo, se transformó en un proceso veloz, que dio por terminada la obra completa de ese primer capítulo, en pocas semanas.
Me gustó la imagen que le dio a Borges. Este anónimo protagonista (ya que nunca aparece su nombre real, al menos de momento) tiene el rostro justo para la personalidad introvertida, tímida y hasta ajena a los tiempos que corren, que pensé al escribir el primer argumento.
No solo fue acertada la estética del personaje por parte de Felipe, sino también del entorno, ya sea Tía Enriqueta, los detalles que se ven de la casa de Borges (casa antigua, tipo caserón) y la biblioteca misma.
Borges es un tipo solitario, triste, melancólico. Una persona que tiene como único refugio, los libros. Tanto laboralmente, como forma de escapismo mágico. Detalle pintoresco es ese baúl, casi abandonado al fondo de la biblioteca, donde bajo una llave que solo el guarda, esconde todo aquello que la lectura le permite traer al mundo de la realidad como "souvenir".
Quizá alguno se pregunte en algún momento si acaso la realidad es la que vive Borges estando en la biblioteca o bien, las realidades son en verdad las que se desarrollan infinitamente dentro de cada libro, donde desde la primer hasta la última página existe un mundo propio. O si acaso la realidad es esta, delante del monitor, leyendo estas oraciones, leyendo un blog donde cada semana aparece este tal Borges. ¿Cuántas realidades nos rodean? ¿Una o varias? ¿Acaso no es una realidad la existencia de Borges y sus historias? ¿Y a su vez, las que encierran los libros que Borges lee? ¿Y la nuestra, no es una realidad que presta su tiempo para leer esas realidades? ¿Es distinta a los que no entran al blog y ni siquiera saber de la existencia de este Borges, no el otro? La infinita posibilidad de respuestas nos dicen una cosa: podemos jugar con las palabras tanto como queramos.
Aquí nos tomamos varias licencias, las de usar un apellido ilustre para retratar a un bibliotecario desconocido (con las similitudes en la pasión por la lectura y por haber trabajado de lo mismo, tanto ilustre como personaje de la historieta) y la licencia de utilizar historias universalmente conocidas y la de meter nuestro protagonista dentro y brindar otra óptica.
El Martín Fierro fue la primera, por una necesidad casi. La de presentar a Borges en un marco de peso y para eso, nada menos que la obra cumbre de Hernández.
Ahora bien, la segunda historia de Borges tiene como escenario un pequeño fragmento de una de las mejores novelas que he leído de un autor argentino: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares. Esta obra fantástica, repleta de misterio, fue otra necesidad y al mismo tiempo, placer.
Necesidad porque la idea era mostrar el lado tímido de Borges, ese que le impide una relación en la vida "real" (otra vez lo de las realidades!) y lo obliga a enamorarse en la ficción (en la ficción de la ficción) y para eso necesitaba encontrar en la literatura de habla hispana, si era argentina mejor, un personaje femenino que me atrajera (si me atraía a mi, también lo haría con el protagonista nacido en mi imaginación, no? ja). Faustine por una elección por partida doble. Primero, porque el personaje era lo suficiente fascinante y complejo como para ponerlo en el guión del capítulo y segundo, porque eso me obligaría a introducir en el mundo de Borges, el increíble escrito de Bioy Casares, lectura obligada de la literatura nacional.
Si bien no incursiono en el guión demasiado en la temática de "La invención...", me baso en la historia para mostrar esa relación de amor / distanciamiento que ofrece la realidad / irrealidad, tanto de la situación original de la novela, como la que ofrezco en ese segundo capítulo de "Las lecturas...".
Aquí Felipe no solo continuó con su labor excepcional, sino que dibujó una Faustine que está para enamorarse. Hermoso perfil que me dejó asombrado, no solo por lo bello, sino porque de imaginarme a una Faustine ideal, no habría logrado semejante resultado.
La armonía entre Felipe y "Las lecturas..." se alcanza en las páginas finales principalmente, donde los detalles superan unos a otro en calidad e imprimen un resultado que nos deja extasiados.
Dos historias de este Borges que no se llama Borges han pasado hasta aquí. Este bibliotecario de moño, "chapado" a la antigua, que extraña las calles repletas de niños, que reniega de las tecnologías y que sin embargo es dueño de su propia receta para viajar en forma mágica al interior de los libros que cuida en la biblioteca del barrio, fue publicado por primera vez el pasado 17 de mayo. Apenas si tiene cinco meses recién cumplidos, pero la verdad es que me he encariñado con él, no solo porque lo conozco desde unos meses antes, sino porque la magia que le ha dado Felipe en sus trazos lo ha hecho aún más querible.
Se viene una tercera historia, otro capítulo de nuestro amigo. Nueva lectura, nuevo desafío para sus noches rodeado de libros. La única pista que les doy, es que se trata de una narracción de un grandioso escritor argentino cuyo nombre de pila es igual al séptimo mes del año.
Puede que empiece la semana que viene, puede que la otra. Aún estamos estudiando eso, porque de este Borges que no se llama Borges, hay mucho aún por hablar.
Gracias por la lectura constante de estos dos primeros capítulos y la buena recepción que le han dado al bibliotecario de barrio, dueño de una magia que más de uno ha soñado en algún momento de su vida y que en mi caso, aún no pierdo la esperanza de lograr algún día.
martes, 19 de octubre de 2010
Detrás de escena (7): Olvidados en el espacio sideral
"Olvidados en el Espacio", nuestra historieta inicial. Olvidados de todos, los autores y los personajes...
Cuando, en ocasión del certamen de historietas que organizaba la Biblioteca Nacional, hubo que presentar "algo", tanto Neto como yo comenzamos a conectar esta vía espacio-temporal que nos lleva a realizar por gusto tantas historietas como podamos. La temática surgió enseguida: ciencia ficción, y tal vez eso ya frustró -de entrada- las posibilidades de conseguir alguna mención en el concurso. O simplemente, los jurados no vieron en esta historieta algún mérito.
La cuestión es que la historia trata de dos seres humanos, dos tipos distintos (¿Neto y yo, nuestros alter-egos encerrados en una nave inmensa?) que sin embargo comparten DESTINO, DERROTERO, TRAGEDIA Y LO QUE VIENE (Nos gustó tanto que nos planteamos su continuidad).
En estas páginas que vemos ahora se nota el trabajo inicial antes de las terminaciones.
La primera es el boceto, donde me planteo el lugar y el espacio que ocupa cada personaje en la secuencia y los diálogos, todo siguiendo las indicaciones del guionista, por supuesto.En ese trance, uno puede aportar alguna cosa, como el cuadro partido (¿o conectado?) para ampliar la escena y continuar la acción. Faltan aún como se ve, los globos de texto (texto que ya estaba escrito,claro, pero había que tipearlo y acomodarlo en cada sitio).
La primera es el boceto, donde me planteo el lugar y el espacio que ocupa cada personaje en la secuencia y los diálogos, todo siguiendo las indicaciones del guionista, por supuesto.En ese trance, uno puede aportar alguna cosa, como el cuadro partido (¿o conectado?) para ampliar la escena y continuar la acción. Faltan aún como se ve, los globos de texto (texto que ya estaba escrito,claro, pero había que tipearlo y acomodarlo en cada sitio).La segunda página ya es un pasado, dibujos que se repiten desde el boceto, se copian y perfeccionan, o simplemente se recortan y pegan.
Así llegamos al tercer ejemplo, en este caso es la primera página, la definitiva, que sale del planteo inicial pero que conlleva un homenaje visual a las historietas "ochentosas" que dibujaba Lucho Olivera, el Maestro de la ciencia ficción argentina. Por eso está la nave grandísima, monumental, monstruosa en el inicio. Con esas sombras y luces, esos contrastes que
sólo Lucho logró ver antes que nadie en el mundo, dicho esto sin exagerar.
sólo Lucho logró ver antes que nadie en el mundo, dicho esto sin exagerar. Y luego la tipografía,bien RETRO, una Countdown, esa tan usada en los ochenta y todavía antes, para graficar cuentas regresivas, naves lanzadas al espacio, escenarios del futuro... Bueno, nos queda hablar de la textura, de esos puntos grandes casi "obscenos",diría, en su uso. O mejor: hiperexpresivos. Ellos nos quieren remitir al viejo estilo "pop", para ahondar sutilmente, la idea de aquellas épocas, aunque lo pop sea sesentista, en fin: nos remite a una
época anterior, con la llegada al mundo del Arte formal o aceptado de aquellos autores pop que vieron en los íconos y elementos propios o característicos de la historieta (como el punto de la trama tipográfica, aumentado), la posibilidad de una nueva forma de expresión. Claro que esto era llevado al cuadro, a la tela por un Lichtenstein, y ahí es otra cosa, absolutamente nueva, pero remite a la historieta. Y nosotros quisimos remitir también pero desde acá, a ese mundo, a esos años, a aquellos estilos contundentes. Salió esto.
época anterior, con la llegada al mundo del Arte formal o aceptado de aquellos autores pop que vieron en los íconos y elementos propios o característicos de la historieta (como el punto de la trama tipográfica, aumentado), la posibilidad de una nueva forma de expresión. Claro que esto era llevado al cuadro, a la tela por un Lichtenstein, y ahí es otra cosa, absolutamente nueva, pero remite a la historieta. Y nosotros quisimos remitir también pero desde acá, a ese mundo, a esos años, a aquellos estilos contundentes. Salió esto. lunes, 18 de octubre de 2010
Los Callejores y el Errante: Capítulo #01 -Página #10
Los Callejones y el Errante
Capítulo: #01
Página: #10
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
Capítulo: #01
Página: #10
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
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domingo, 17 de octubre de 2010
La Tormenta: Página #02
La Tormenta
Página #02
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
Página #02
Guión: Ernesto Parrilla
Dibujos: Felipe R. Avila
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viernes, 15 de octubre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
P.M.B.L. 2010

P.M.B.L. 2010
Es decir: Premio al mejor Blog Literario 2010
para
"Netomancia"
obra de Ernesto Parrilla.
Que será un tipo que nos hace sufrir, nos mete miedo, nos emociona,etc. pero lo hace con armas limpias: las de su excelente literatura.
Un lujo tenerlo entre nosotros,escribiendo.
Felicito desde acá...eso,desde acá, desde este rincón del blog olvidados.
F.
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